ROJO TANCAT

Enamorado de las barras de las tascas españolas, Jorge Cavaliere fundó TANCAT en 1980. Por entonces propietario de una empresa líder de turismo, en 1968 visitó Madrid por primera vez. “Me invitaron a comer a un Tasca y quedé tan fascinado que me prometí tener alguna vez una en Argentina”. Diez años después aparece un pequeño local en la calle Paraguay 645 cuyas medidas eran 3 metros de frente por 25 metros de fondo. Es decir que más que un local era un pasillo. Pero en un prodigio de diseño del Arq. Ricardo Plant, quedaron una barra para 35/38 personas más dos mesitas en un rincón que sumaba 8/10 comensales entre ambas. La propuesta arquitectónica incluía un color rojo “shocking” súper audaz, que encandilaba. Fue un atrevimiento casi desafiante para época, pero ese color se convirtió casi en una marca registrada de TANCAT.

Así nació TANCAT: Con un desafío que arrancaba precisamente de ese minúsculo lugar. “Fue algo mágico; un concepto hasta ahí nunca visto; ya que en Argentina no existían las tascas ni las “tapas”; como tal, un concepto en sí mismo.

Y lógicamente tampoco se conocían las natillas, los callos a la madrileña, los champis plancha, etc. Muy pocos saben que fuimos los PRIMEROS y por un largo tiempo los ÚNICOS, en vender por copa lo que entonces se conocía como “vino fino”. Creímos firmemente en esa modalidad y la implementamos sin más ni más. En principio pensamos que dicha novedad funcionaría solo como eso, es decir, como novedad. No imaginábamos en ese momento que el hecho tuviera la repercusión que tuvo en todos los ámbitos, sobre todo en la prensa especializada de esa época (Año 1980). Pero tanta repercusión generó su difusión que un día, funcionarios de la entonces Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, concurrieron a nuestro local y nos intimaron a cesar con dicha práctica, con amenaza de clausura incluida. El argumento era que una vez abierta la botella podía ser adulterada. Nuestros abogados tuvieron que demostrar que más allá de que dicho sistema no estuviese implementado, no había ley alguna que prohibiera específicamente vender el “vino fino” por copas. Recién pasado algún tiempo fuimos conscientes de la magnitud de lo que habíamos generado, un hito que terminó siendo un antes y un después en la gastronomía.

Sinceramente reivindicamos este hecho con orgullo y por qué no decirlo, con algo de vanidad en función de lo que ello significó con el tiempo. La aceptación general de toda la propuesta, fue impactante. Delicioso, relajado, divertido y bohemio; pasaron por TANCAT desde Jorge Luis Borges y Landrú, hasta Charo López y Dyango. Desde siempre figuras relevantes de todos los ámbitos, han hecho de TANCAT su lugar preferido.

Tancat es un producto del boca a boca. Inclusive el público extranjero (españoles, mejicanos, estado-unidenses, brasileños, ecuatorianos, chilenos, uruguayos, etc.) llegan a nuestro local por esa modalidad desde su país de origen. “Seguimos confiando en ese sistema por entender que es genuino. Por eso jamás hemos hecho publicidad convencional”.

En el año 1998, luego de una importante reforma, se anexó un local contiguo, elevando la cantidad a 100/110 cubiertos, agregándose las mesas necesarias, pero conservando siempre su barra original. Otra marca registrada de TANCAT.

Aunque TANCAT en catalán quiere decir cerrado, el local de Paraguay 645 abre de lunes a sábados de 12 hs. A 00:00 hs. y el de Acassuso, todos los días de 12 hs. a 00:30 hs., incluidos domingos.

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